El investigador del CENIEH Alfonso Benito Calvo ha cartografiado en tres dimensiones este yacimiento ilerdense enclave del tránsito entre poblaciones neandertales y sapiens.
Alfonso Benito Calvo, responsable del Grupo de Geomorfología y Reconstrucciones Paleogeográficas del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, CENIEH, ha escaneado por primera vez en tres dimensiones la distribución espacial de las unidades estratigráficas del yacimiento de la Cova Gran de Santa Linya, en Lleida, lo que ayudará a conocer de forma precisa la formación de este enclave fundamental de la transición entre poblaciones neandertales y sapiens.
En la campaña de excavaciones de este año, que desde 2008 codirige este geólogo del CENIEH junto con Rafael Mora Torcal y Paloma González Marcén de la Universidad Autónoma de Barcelona, se ha utilizado por primera un escáner 3D para reproducir el contexto estratigráfico de este abrigo en semibóveda de enormes proporciones que presenta una importante secuencia cultural con niveles de ocupación que cubren los últimos 50.000 años de los Pirineos orientales.
Dicha importancia radica en que incluye eventos tan importantes como la transición Paleolítico medio-Paleolítico superior, con la extinción de los neandertales y su ocupación por los primeros humanos modernos, o los primeros poblamientos neolíticos de la región.
CENIEH - Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana
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sábado, 1 de septiembre de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
La Cueva de Alepotrypa, la entrada al Hades.
Hace algunos días, leyendo un artículo del Blog StonePage titulado "Ancient Greek cave speaks of Hades myth" sentí curiosidad por la Cueva de Alepotrypa, uno de los yacimientos neolíticos considerados más pecualiares de Europa.
La Cueva de Alepotrypa se encuentra en la parte oeste de la península de Mani, en Laconia, muy cercana a la costa del golfo de Diros.
La cueva estuvo habitada ya desde el Neolítico Temprano, en torno al 5300 aC. La ocupación permanecería durante dos mil años, hasta el Neolítico Final, momento en que un despredimiento bloqueó su entrada. El poblado fue abandonado hacia el 3200 aC.
La cueva permaneció en el olvido hasta que unos espeleologos en 1958 descubrieron sus galerias subterráneas y los restos del poblado, que se conservaron intanctos durante siglos.
Las excavaciones comenzaron al poco tiempo, a cargo de la Greek Speleological Society. A partir de los años setenta se hizo cargo de la investigación G. Papathanasopoulos, del Ministerio de Cultura griego. A partir de 2011 se hace cargo de los trabajos el equipo de investigación greco-estadounidense del Proyecto Diros.
La investigacion arqueológica evidencia que la cueva estuvo habitada tanto al exterior como en amplias zonas del interior. Gran parte de la cueva es un lago subterráneo, lo cual pudo pude ser el principal atractivo para habitarla. Los lugares de habitación y de culto se alineaban a lo largo de las paredes, dejando entre ellas talleres, pozos de almacenamiento y hogares.
El estudio de los huesos de animales y restos vegetales carbonizados indican que la ganadería, la caza y la pesca fueron sus principales fuentes de alimentación. La agricultura tuvo una extensión limitada, ya que el entorno inmediato no era especialmente favorable para su desarrollo. Entre las actividades complementarias de sus habitantes estaba la alfarería (vasos de almacenamiento, piezas con decoración pintada), la fabricación de joyas de hueso y de concha (spondylus) y una metalurgia incipiente. Las relaciones con otras comunidades, especialmente las marítimas en el Egeo, se fueron intensificando a los largo del Neolítico, principalmente en sus momentos finales, como lo muestra la presencia de obsidiana de Melos, la plata y la propia práctica de la metalurgia.
Se han descubierto en en interior de la cueva restos de unos 160 individuos, tratandose en su mayoría de enterramientos secundarios. Su estado de conservación es excelente, lo que ha posibilitado el analisis antropológico una población humana desde los primeros momentos de la expansión neolítica en Europa hasta un momento de desarrollo avanzado. Del análisis se puede destacar una vida media en la comunidad de 35 años, una alta mortalidad infantil, y enfermedades como la anemia, artrosis y un elevado indice de individuos con fracturas creaneales curadas. Este último aspecto ha permitido deducir las turbulentas relaciones de esta población, quizás con otras poblaciones vecinas.
En el ambito espriritual la cueva aporta un importante conocimiento sobre rituales: a los enterramientos se asocia sacrificio de animales, ruptura de vasijas cerámicas y hogueras de amplias proporciones.
El ambiente oscuro y opresivo de la cueva, el denso estrato de cenizas grasas procedentes de fuegos, lo que dibujaría un ambiente dantesco, además de la presencia del lago, llevó a especular a G. Papathanassopoulos la posibilidad de que la Cueva de Aleopotrypa fuera el origen del mito de Hades, el inframundo griego. Y algunas razones no le faltan.
Referencias:
La Cueva de Alepotrypa se encuentra en la parte oeste de la península de Mani, en Laconia, muy cercana a la costa del golfo de Diros.
La cueva estuvo habitada ya desde el Neolítico Temprano, en torno al 5300 aC. La ocupación permanecería durante dos mil años, hasta el Neolítico Final, momento en que un despredimiento bloqueó su entrada. El poblado fue abandonado hacia el 3200 aC.
La cueva permaneció en el olvido hasta que unos espeleologos en 1958 descubrieron sus galerias subterráneas y los restos del poblado, que se conservaron intanctos durante siglos.
Las excavaciones comenzaron al poco tiempo, a cargo de la Greek Speleological Society. A partir de los años setenta se hizo cargo de la investigación G. Papathanasopoulos, del Ministerio de Cultura griego. A partir de 2011 se hace cargo de los trabajos el equipo de investigación greco-estadounidense del Proyecto Diros.
La investigacion arqueológica evidencia que la cueva estuvo habitada tanto al exterior como en amplias zonas del interior. Gran parte de la cueva es un lago subterráneo, lo cual pudo pude ser el principal atractivo para habitarla. Los lugares de habitación y de culto se alineaban a lo largo de las paredes, dejando entre ellas talleres, pozos de almacenamiento y hogares.
El estudio de los huesos de animales y restos vegetales carbonizados indican que la ganadería, la caza y la pesca fueron sus principales fuentes de alimentación. La agricultura tuvo una extensión limitada, ya que el entorno inmediato no era especialmente favorable para su desarrollo. Entre las actividades complementarias de sus habitantes estaba la alfarería (vasos de almacenamiento, piezas con decoración pintada), la fabricación de joyas de hueso y de concha (spondylus) y una metalurgia incipiente. Las relaciones con otras comunidades, especialmente las marítimas en el Egeo, se fueron intensificando a los largo del Neolítico, principalmente en sus momentos finales, como lo muestra la presencia de obsidiana de Melos, la plata y la propia práctica de la metalurgia.
Se han descubierto en en interior de la cueva restos de unos 160 individuos, tratandose en su mayoría de enterramientos secundarios. Su estado de conservación es excelente, lo que ha posibilitado el analisis antropológico una población humana desde los primeros momentos de la expansión neolítica en Europa hasta un momento de desarrollo avanzado. Del análisis se puede destacar una vida media en la comunidad de 35 años, una alta mortalidad infantil, y enfermedades como la anemia, artrosis y un elevado indice de individuos con fracturas creaneales curadas. Este último aspecto ha permitido deducir las turbulentas relaciones de esta población, quizás con otras poblaciones vecinas.
En el ambito espriritual la cueva aporta un importante conocimiento sobre rituales: a los enterramientos se asocia sacrificio de animales, ruptura de vasijas cerámicas y hogueras de amplias proporciones.
El ambiente oscuro y opresivo de la cueva, el denso estrato de cenizas grasas procedentes de fuegos, lo que dibujaría un ambiente dantesco, además de la presencia del lago, llevó a especular a G. Papathanassopoulos la posibilidad de que la Cueva de Aleopotrypa fuera el origen del mito de Hades, el inframundo griego. Y algunas razones no le faltan.
Referencias:
- A. Papathanasiou, "Health status of the Neolithic population of Alepotrypa Cave, Greece".
- P. Tomkins, "Domesticity by Default. Ritual, Ritualization and cave-use in the Neolithic Aegean".
- Foundation of Hellenic World: Neolithic Period in Greece.
- Alepotrypa en Youtube.
lunes, 9 de enero de 2012
Los gigantes de Mont'e Prama
El 23 de noviembre de 2011 se inauguraba en el Centro di Restauro di Li Punti, en Sassari, la Exposición "La pietra e gli eroi", en la que se presentaba al gran público, después de varios años de restauración, el conjunto escultórico de los "gigantes" de Mont'e Prama. Este conjunto escultórico, perteneciente a la cultura nurágica, se considera la muestra de escultura de bulto redondo más antiguo del Mediterráneo Occidental, anterior incluso a los kuroi del arcaismo griego.
El área arqueológica de Monte'e Prama se encuentra en la población de Cabras (Oristano, Cerdeña). Es un territorio rico en asentamientos nurágicos, cultura genuinamente sarda de la Edad del Bronce temporalmente ubicada entre el siglo XVII aC., aproximadamente, hasta casi el siglo III aC., ya en plena época romana. Al norte de la región se situa el importante asentamiento fenicio de Tharros, que posteriormente sería también colonia púnica y romana.
El primer hallazo de Monte'e Prama tuvo lugar en 1974, cuando al relizarse tareas de arado en el paraje de Sinis, un lugareño encuentra una cabeza y algunas piezas trabajadas de piedra. El revuelo suscitado por el hallazgo en la prensa local fue seguido por una investigación de campo para determinar su alcance. A partir de 1977 se hace cargo de la investigación la Soprintendenza Archeologica y la Università di Cagliari, organizandose una excavación sistemática del área.
Los trabajos de excavación definieron en el lugar una necrópolis de tumbas en forma de fosa, cubierta por un nivel de derrubios constituidos por fragmentos de piedra calcarea pertenecientes a estatuas. La necrópolis está limitada en tres de sus lados por lastras de piedra clavadas verticalmente en el suelo, definiendo un ámbito en el que se excavan las tumbas, las cuales contenían restos humanos en posicion fetal. Los trabajos de excavación sacaron a la luz una necrópolis compuesta por 33 tumbas y más de 5.000 fragmentos escultoricos. Las tumbas son del tipo fosa con sección circular irregular, con un diámetro de 60-70 cm. y una profundidad de 70-80 cm., excavadas y posteriormente vueltas a rellenar. Ninguno de los cuerpos está acompañado por un ajuar funerario, excepto una de ellas, la tumba 25, que albergaba un escarabeo egipcio o egiptianizante del tipo hycsos, datable en el siglo VII aC. El análisis antropologico de los restos oseos revela que se trata de individuos pertenecientes a ambos sexos, con una edad compredida entre los 14 y los 40 años.
De los restos escultóricos se pueden identificar 15 cabezas, 22 bustos, 89 brazos, 64 piernas, 772 fragmentos de escudos. Del examen de estos restos se evidencian dos grandes grupos de esculturas: figuras humanas y modelos de nuragas. Las figuras humanas está a su vez repartidas entre tres tipologias principales: arqueros (7), luchadores (15) y guerreros (3), que por estructura y estilo se relacionan con los bronces nurágicos. La altura original de las estatuas oscila entre los 2 y los 2,5 metros. También se encontraron algunos betilos (tipo oragiano).
Es difícil encontrar similitudes de los gigantes de Mont'e Prama en la estatuaria de esta época en el Mediterráneo. En la búsqueda de paralelismos estilísticos se enfrentan varias posiciones, que divergen entre ellas en cuanto a poner un mayor o menor énfasis en la autoctonía de las estatuas. No existe tampoco acuerdo en datar este grupo escultórico, aunque se apunta un margen temporal entre los siglos VIII-VII aC, retrasándose incluso al siglo IX aC.
La relación entre la necrópolis y las estatuas es también un núcleo de discusión entre los arqueologos. Algunos de ellos ven una estrecha relación entre las tumbas y las esculturas, considerándose que se trataba de una especie de necrópolis-santuario, en el que se celebraba las gestas de una aristocracia gentilicia o clánica. Otro grupo de investigadores consideran que la necrópolis fue solo un lugar ya no utilizado en el que se depositaron un conjunto de restos estatuarios destruidos y abandonados. La discusión sigue abierta. Tan solo se añadió recientemente, durante el proceso de conservación, el dato que las estatuas fueron destruidas intencionadamente.
Para datar el nivel de destrucción de los gigantes se cuentan con algunos elementos. El témino post quem nos lo proporciona el escarabeo de la tumba 25, mediados del siglo VII aC. En el nivel de destrucción aparecen varios elementos mezclados con los fragmentos de estatuas, como son una fíbula de bronce del siglo VII aC. o diversos fragmentos de cerámica de barniz negro del siglo II aC. Sin embargo, en la base del nivel de destrucción se encontró un fragmento de ánfora púnica, fechable en el siglo IV aC., que permite definir el término ante quem en el que tuvo lugar el sellado de la necrópolis por la destrucción del conjunto escultórico.
El proceso de restauración de los gigantes comenzó en 2007, en el centro de restauración de Li Punti. Después de cuatro años, se han reconstruido en toda su grandeza y belleza dieciseis púgiles, cuatro guerreros, cinco arqueros y trece modelos de nuragas, monotorre y polilobuladas, además de una importante cantidad de artefactos de piedra, de diversas dimensiones y formas.
El futuro de la unidad del conjunto es incierto. En principio se ha decidido que se reparta entre el Centro de Restauración de Li Punti, el Museo Cívico de Cabras y el Museo Arqueológico de Cagliari. La intención es que todo el conjunto de Mont'e Prama regrese a Cabras, su lugar de origen, cuando se amplie convenientemente el edificio del Centro Cívico para albergar este valioso patrimonio arqueológico.
Referencias:
El área arqueológica de Monte'e Prama se encuentra en la población de Cabras (Oristano, Cerdeña). Es un territorio rico en asentamientos nurágicos, cultura genuinamente sarda de la Edad del Bronce temporalmente ubicada entre el siglo XVII aC., aproximadamente, hasta casi el siglo III aC., ya en plena época romana. Al norte de la región se situa el importante asentamiento fenicio de Tharros, que posteriormente sería también colonia púnica y romana.
El primer hallazo de Monte'e Prama tuvo lugar en 1974, cuando al relizarse tareas de arado en el paraje de Sinis, un lugareño encuentra una cabeza y algunas piezas trabajadas de piedra. El revuelo suscitado por el hallazgo en la prensa local fue seguido por una investigación de campo para determinar su alcance. A partir de 1977 se hace cargo de la investigación la Soprintendenza Archeologica y la Università di Cagliari, organizandose una excavación sistemática del área.
Los trabajos de excavación definieron en el lugar una necrópolis de tumbas en forma de fosa, cubierta por un nivel de derrubios constituidos por fragmentos de piedra calcarea pertenecientes a estatuas. La necrópolis está limitada en tres de sus lados por lastras de piedra clavadas verticalmente en el suelo, definiendo un ámbito en el que se excavan las tumbas, las cuales contenían restos humanos en posicion fetal. Los trabajos de excavación sacaron a la luz una necrópolis compuesta por 33 tumbas y más de 5.000 fragmentos escultoricos. Las tumbas son del tipo fosa con sección circular irregular, con un diámetro de 60-70 cm. y una profundidad de 70-80 cm., excavadas y posteriormente vueltas a rellenar. Ninguno de los cuerpos está acompañado por un ajuar funerario, excepto una de ellas, la tumba 25, que albergaba un escarabeo egipcio o egiptianizante del tipo hycsos, datable en el siglo VII aC. El análisis antropologico de los restos oseos revela que se trata de individuos pertenecientes a ambos sexos, con una edad compredida entre los 14 y los 40 años.
De los restos escultóricos se pueden identificar 15 cabezas, 22 bustos, 89 brazos, 64 piernas, 772 fragmentos de escudos. Del examen de estos restos se evidencian dos grandes grupos de esculturas: figuras humanas y modelos de nuragas. Las figuras humanas está a su vez repartidas entre tres tipologias principales: arqueros (7), luchadores (15) y guerreros (3), que por estructura y estilo se relacionan con los bronces nurágicos. La altura original de las estatuas oscila entre los 2 y los 2,5 metros. También se encontraron algunos betilos (tipo oragiano).
Es difícil encontrar similitudes de los gigantes de Mont'e Prama en la estatuaria de esta época en el Mediterráneo. En la búsqueda de paralelismos estilísticos se enfrentan varias posiciones, que divergen entre ellas en cuanto a poner un mayor o menor énfasis en la autoctonía de las estatuas. No existe tampoco acuerdo en datar este grupo escultórico, aunque se apunta un margen temporal entre los siglos VIII-VII aC, retrasándose incluso al siglo IX aC.
La relación entre la necrópolis y las estatuas es también un núcleo de discusión entre los arqueologos. Algunos de ellos ven una estrecha relación entre las tumbas y las esculturas, considerándose que se trataba de una especie de necrópolis-santuario, en el que se celebraba las gestas de una aristocracia gentilicia o clánica. Otro grupo de investigadores consideran que la necrópolis fue solo un lugar ya no utilizado en el que se depositaron un conjunto de restos estatuarios destruidos y abandonados. La discusión sigue abierta. Tan solo se añadió recientemente, durante el proceso de conservación, el dato que las estatuas fueron destruidas intencionadamente.
Para datar el nivel de destrucción de los gigantes se cuentan con algunos elementos. El témino post quem nos lo proporciona el escarabeo de la tumba 25, mediados del siglo VII aC. En el nivel de destrucción aparecen varios elementos mezclados con los fragmentos de estatuas, como son una fíbula de bronce del siglo VII aC. o diversos fragmentos de cerámica de barniz negro del siglo II aC. Sin embargo, en la base del nivel de destrucción se encontró un fragmento de ánfora púnica, fechable en el siglo IV aC., que permite definir el término ante quem en el que tuvo lugar el sellado de la necrópolis por la destrucción del conjunto escultórico.
El proceso de restauración de los gigantes comenzó en 2007, en el centro de restauración de Li Punti. Después de cuatro años, se han reconstruido en toda su grandeza y belleza dieciseis púgiles, cuatro guerreros, cinco arqueros y trece modelos de nuragas, monotorre y polilobuladas, además de una importante cantidad de artefactos de piedra, de diversas dimensiones y formas.
El futuro de la unidad del conjunto es incierto. En principio se ha decidido que se reparta entre el Centro de Restauración de Li Punti, el Museo Cívico de Cabras y el Museo Arqueológico de Cagliari. La intención es que todo el conjunto de Mont'e Prama regrese a Cabras, su lugar de origen, cuando se amplie convenientemente el edificio del Centro Cívico para albergar este valioso patrimonio arqueológico.
Referencias:
- Monte 'e Prama Prenda 'e Zenia, web oficial del yacimiento.
- Sardegna Cultura.
- Carlo TRONCHETTI, "Le tombe e gli eroi. Considerazione sulla statuaria nuragica di Monte Prama".
- "Giganti di Monti Prama", interesante y documentado artículo en la Wikipedia.
- Il Giornale.it:"In mostra gli incredibili giganti di Mont'e Prama" (23/11/2011).
- La Nuova Sardegna: "Giganti di Mont’e Prama verso Cabras e Cagliari" (23/11/2011).
- Il Manifesto Sardo: Marcello MADAU, "La spartizione delle statue nuragiche" (31/12/2011)
domingo, 4 de diciembre de 2011
Se han descubierto en los pantanos de Cambridgeshire seis embarcaciones y cientos de objetos intactos desde hace 3000 años.
Seis canoas talladas en sendos troncos de roble se encuentran entre cientos de objetos, intactos desde hace 3.000 años, que han sido descubiertos en los pantanos de Cambridgeshire (Este de Inglaterra).
La escala, la calidad y el estado de los objetos, la colección de la Edad del Bronce más grande que jamás se haya encontrado en Gran Bretaña, ha asombrado a los arqueólogos, y eso que apenas se ha excavado una fracción el yacimiento.
Han sobrevivido al tiempo fragmentos de tejido únicos, cestos de mimbre y enmanges de madera. Hay incluso contenedores de alimentos, incluyendo un bol con una cuchara de madera todavía incrustado en el contenido, analizado como estofado de ortiga, que pudo haber sido un plato común en el año 1000 aC. Las embarcaciones -dos de los cuales llevan una decoración inusual- se encuentran en buenas condiciones, pudiendose observar con nitidez la rugosidad de la madera y su color, así como los rastros de reparaciones por sus propietarios.
David Gibson, jefe del departamento arqueológico de la Universidad de Cambridge, explicó que los descubrimientos eran de importancia internacional… “One canoe would be great. Two, exceptional. Six almost feels greedy”. Mark Knight, director del proyecto, agregó: “We talk about bronze age landscapes and it always feels as if we’re looking through a very narrow window, with the curtains partly drawn or slightly misted over. Now it’s as though someone’s opened the windows and we’re seeing so much more”.
La conservación de los artefactos ha sido posible porque estaban inmersos en capas profundas de turba y sedimentos. Cuando estas capas se levantaron … “it’s as if 3000 years never happened. The softest, wettest deposits ensured that past activity has been cosseted”, dijo Knight.
Los artefactos estaban sumergidos en antiguos cursos de agua a lo largo del borde meridional de la cuenca del Flag Fen, tierra que durante miles de años fue afectada por fluctuaciones del nivel del mar. Siguiendo el ejemplo del drenaje de tierras pantanosas de los holandeses en el siglo XVII, hoy en día la región al este de Peterborough es accesible. En el paisaje de la Edad del Bronce -expresó Knight- se podría haber caminado a lo largo de las orillas de la cuenca inferior Fenland y del Mar del Norte para cazar ciervos en época romana, y remontar por Peterborough, pudiéndose observar desde allí una vasta extensión de humedales de turba y pantanos de juncos.
A nivel del suelo, no había indicio de la existencia de los artefactos porque su ubicación eran tan profundas -cuatro metros bajo tierra- que no había sido registrado por el radar aéreo u otros medios de exploración.
A lo largo de 150 metros de un tramo de canal de la edad de bronce del rio, se ha encontrado el ejemplo mejor conservado de la vida en un río en época prehistórica. Hay vertederos y trampas para peces en forma de grandes cestas de sauce, además de fragmentos de prendas de vestir con dobladillos ornamentales hechas de corteza fibrosa y joyas, incluyendo cuentas verdes y azules. Se encuentra una amplia muestra de objetos metálicos, incluyéndose espadas de bronce y lanzas, al parecer, algunos lanzados al río en perfectas condiciones, posiblemente como ofrendas votivas.
Uno de los barcos es de 8,3 metros de largo; el más pequeño de un poco más de cuatro metros. Los hallazgos revelan cómo, con el aumento del nivel del agua en la Edad del Bronce, la gente debió de adaptarse a un entorno de humedales, utilizando los ríos para el transporte, viviendo de lucios, percas, carpas y anguilas. La distancia a la que pudieron viajar con los barcos de registro no está claro. Aunque era poco probable que se hayan utilizado en el mar, una de las espadas encontradas es de un tipo que se encuentran asiduamente de la Edad de Bronce del norte de España.
Una vez recogidos del Fenland, los artefactos deberán ser conservados antes de su exhibición pública. Knight comenta: “Often at an excavation, it takes much imagination for it to become apparent. This site doesn’t need that. It’s intact. It feels as if we’ve actually caught up the [bronze age] people. It feels like we’re there”.
Fuente: The Guardian (4/12/2011)
La escala, la calidad y el estado de los objetos, la colección de la Edad del Bronce más grande que jamás se haya encontrado en Gran Bretaña, ha asombrado a los arqueólogos, y eso que apenas se ha excavado una fracción el yacimiento.
Han sobrevivido al tiempo fragmentos de tejido únicos, cestos de mimbre y enmanges de madera. Hay incluso contenedores de alimentos, incluyendo un bol con una cuchara de madera todavía incrustado en el contenido, analizado como estofado de ortiga, que pudo haber sido un plato común en el año 1000 aC. Las embarcaciones -dos de los cuales llevan una decoración inusual- se encuentran en buenas condiciones, pudiendose observar con nitidez la rugosidad de la madera y su color, así como los rastros de reparaciones por sus propietarios.
David Gibson, jefe del departamento arqueológico de la Universidad de Cambridge, explicó que los descubrimientos eran de importancia internacional… “One canoe would be great. Two, exceptional. Six almost feels greedy”. Mark Knight, director del proyecto, agregó: “We talk about bronze age landscapes and it always feels as if we’re looking through a very narrow window, with the curtains partly drawn or slightly misted over. Now it’s as though someone’s opened the windows and we’re seeing so much more”.
La conservación de los artefactos ha sido posible porque estaban inmersos en capas profundas de turba y sedimentos. Cuando estas capas se levantaron … “it’s as if 3000 years never happened. The softest, wettest deposits ensured that past activity has been cosseted”, dijo Knight.
Los artefactos estaban sumergidos en antiguos cursos de agua a lo largo del borde meridional de la cuenca del Flag Fen, tierra que durante miles de años fue afectada por fluctuaciones del nivel del mar. Siguiendo el ejemplo del drenaje de tierras pantanosas de los holandeses en el siglo XVII, hoy en día la región al este de Peterborough es accesible. En el paisaje de la Edad del Bronce -expresó Knight- se podría haber caminado a lo largo de las orillas de la cuenca inferior Fenland y del Mar del Norte para cazar ciervos en época romana, y remontar por Peterborough, pudiéndose observar desde allí una vasta extensión de humedales de turba y pantanos de juncos.
A nivel del suelo, no había indicio de la existencia de los artefactos porque su ubicación eran tan profundas -cuatro metros bajo tierra- que no había sido registrado por el radar aéreo u otros medios de exploración.
A lo largo de 150 metros de un tramo de canal de la edad de bronce del rio, se ha encontrado el ejemplo mejor conservado de la vida en un río en época prehistórica. Hay vertederos y trampas para peces en forma de grandes cestas de sauce, además de fragmentos de prendas de vestir con dobladillos ornamentales hechas de corteza fibrosa y joyas, incluyendo cuentas verdes y azules. Se encuentra una amplia muestra de objetos metálicos, incluyéndose espadas de bronce y lanzas, al parecer, algunos lanzados al río en perfectas condiciones, posiblemente como ofrendas votivas.
Uno de los barcos es de 8,3 metros de largo; el más pequeño de un poco más de cuatro metros. Los hallazgos revelan cómo, con el aumento del nivel del agua en la Edad del Bronce, la gente debió de adaptarse a un entorno de humedales, utilizando los ríos para el transporte, viviendo de lucios, percas, carpas y anguilas. La distancia a la que pudieron viajar con los barcos de registro no está claro. Aunque era poco probable que se hayan utilizado en el mar, una de las espadas encontradas es de un tipo que se encuentran asiduamente de la Edad de Bronce del norte de España.
Una vez recogidos del Fenland, los artefactos deberán ser conservados antes de su exhibición pública. Knight comenta: “Often at an excavation, it takes much imagination for it to become apparent. This site doesn’t need that. It’s intact. It feels as if we’ve actually caught up the [bronze age] people. It feels like we’re there”.
Fuente: The Guardian (4/12/2011)
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